Víctor Deroncelé

Las PETasas —enzimas capaces de romper enlaces del tereftalato de polietileno (PET)— pueden contribuir al desarrollo de nuevas estrategias para tratar botellas, envases y fibras textiles. Pero existe un problema menos visible: descubrir nuevas PETasas o comparar cientos de variantes sigue siendo difícil porque faltan métodos que combinen rapidez y representatividad para detectar actividad sobre PET sólido.
Los ensayos rápidos suelen utilizar moléculas modelo solubles que no reproducen la estructura del plástico. Los métodos analíticos más precisos, como la HPLC, permiten cuantificar los productos liberados, pero requieren tiempo y equipamiento, lo que dificulta analizar grandes colecciones de candidatos.
Un estudio reciente publicado en Polymer International propone una alternativa: micropartículas de PET cargadas con un colorante fluorescente.
La idea es sencilla:
- Mientras la partícula permanece intacta, el colorante queda retenido.
- Cuando una PETasa actúa sobre la superficie del polímero, el colorante se libera.
- La fluorescencia proporciona una señal rápida de actividad.
Los autores optimizaron la liberación y redujeron la readsorción del colorante, creando un ensayo rápido, en fase sólida y basado en partículas de PET, no únicamente en un sustituto molecular soluble.
La aportación del trabajo no es descubrir una nueva enzima. Es mejorar el filtro que permite encontrarla.
Y esta diferencia importa. En bioprospección, cada ensayo determina qué candidatos resultan visibles. Un método demasiado indirecto puede seleccionar enzimas que funcionan sobre la molécula modelo, pero poco sobre el polímero. Un método demasiado lento limita el número de microorganismos o variantes que pueden evaluarse. La pregunta experimental define el mapa de lo que podemos descubrir.
El nuevo sistema podría emplearse como primera etapa de una estrategia escalonada: cribar rápidamente grandes colecciones, seleccionar los candidatos con mayor señal y confirmar después su actividad mediante HPLC, análisis de productos liberados, pérdida de masa o ensayos sobre residuos plásticos reales.
Esta aproximación conecta con una de las líneas prioritarias de I+D de MITLAB: diseñar métodos de cribado que permitan localizar funciones microbianas y enzimáticas de interés tecnológico sin perder de vista las limitaciones del ensayo.
MITLAB ha incorporado esta visión a dos propuestas europeas de Investigación e Innovación presentadas en el marco de Horizonte Europa y la Circular Bio-based Europe Joint Undertaking —CBE JU—. Ambas abordan la recuperación de biomoléculas procedentes de corrientes residuales y su transformación en materiales biobasados de mayor valor.
Todavía queda recorrido. Una señal fluorescente demuestra actividad bajo las condiciones del ensayo, pero no garantiza que la enzima pueda degradar residuos posconsumo, materiales con alta cristalinidad, fibras textiles o plásticos con aditivos. Tampoco informa sobre la velocidad del proceso, la estabilidad de la enzima o su viabilidad industrial.
Encontrar una enzima útil no depende únicamente de dónde buscamos. Depende de la pregunta experimental que construimos para poder reconocerla.
📄 Referencia científica Kharel, S., Wong Shu Sean, V., Lena, J.-B., Gonçalves, R. A., Ding, K., Ghadessy, J. F., Lim, S. y Lam, Y. M. (2026). Fabrication of dye-loaded microparticles as substrates for PETase assay. Polymer International.
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