El Talón de Aquiles de las bacterias resistentes a antibióticos

Desde que Alexander Fleming descubrió la penicilina en 1928, los antibióticos han sido uno de los pilares de la medicina moderna. Sin embargo, esta batalla contra las infecciones bacterianas ha generado un enemigo formidable: las súper bacterias, microorganismos resistentes a múltiples antibióticos. Un reciente estudio, realizado por investigadores de la Universidad Técnica de Dresde y el Instituto Pasteur de París, ha identificado un punto débil en el sistema que estas bacterias usan para adaptarse. Este hallazgo podría revolucionar cómo enfrentamos la resistencia a los antibióticos.

 

 

¿Qué hace a una bacteria resistente?

Imagina a las bacterias como pequeñas fábricas vivientes que tienen herramientas genéticas llamadas integrones. Estas herramientas funcionan como un «cajón de sastre» que permite a las bacterias almacenar y compartir genes de resistencia con otras bacterias. Este intercambio genético les otorga una increíble capacidad para adaptarse a los antibióticos.

 

 

El sistema integrón utiliza proteínas especiales, llamadas recombinasas, que trabajan como tijeras moleculares. Estas proteínas «cortan y pegan» fragmentos de ADN, añadiendo o eliminando genes de resistencia. Dependiendo de qué tan eficiente sea este mecanismo, algunas bacterias desarrollan resistencia más rápido que otras.

 

Explorando las «horquillas» del ADN

El equipo de investigación descubrió que las estructuras del ADN, conocidas como horquillas, son clave en este proceso. Estas horquillas son segmentos de ADN en forma de U que sirven como puntos de anclaje para las recombinasas. Cuanto más fuerte sea la unión entre la proteína y la horquilla, más eficiente será el sistema para adquirir genes de resistencia.

Usando herramientas avanzadas, como microscopía de pinzas ópticas, los científicos midieron la fuerza necesaria para desensamblar estas uniones. Descubrieron que las horquillas con uniones más fuertes permiten a las bacterias adaptarse rápidamente, mientras que las más débiles ralentizan este proceso.

 

¿Cómo funcionan las pinzas ópticas?

Las pinzas ópticas son una técnica fascinante. Imagina un rayo de luz que puede «sujetar» moléculas como si fueran pinzas invisibles. En este caso, los investigadores usaron estas pinzas para tirar de los extremos de una hebra de ADN y medir la fuerza necesaria para romper la unión con la recombinasa. Este experimento permitió entender cómo la estabilidad de estas uniones afecta la velocidad con la que las bacterias adquieren resistencia.

 

¿Cómo podemos aprovechar esta vulnerabilidad?

El descubrimiento de que algunas uniones ADN-proteína son más débiles abre una nueva ventana de posibilidades. Si logramos desarrollar tratamientos que desestabilicen estas uniones, podríamos ralentizar o incluso detener la capacidad de las bacterias para adaptarse a los antibióticos. Este enfoque no busca reemplazar los antibióticos actuales, sino complementarlos, dándonos una ventaja en esta carrera armamentista contra las súper bacterias.

 

La importancia de la investigación interdisciplinaria

Este estudio es un claro ejemplo de cómo la colaboración entre diferentes disciplinas científicas puede conducir a avances revolucionarios. Al combinar la biología molecular, la genética y la física, los investigadores han logrado desentrañar un mecanismo fundamental de la resistencia bacteriana.

 

Referencias

  1. Ekaterina Vorobevskaia, Céline Loot, Didier Mazel, Michael Schlierf. The recombination efficiency of the bacterial integron depends on the mechanical stability of the synaptic complex.Science Advances, 2024; 10 (50) DOI: 1126/sciadv.adp8756.
  2. Technische Universität Dresden. «Scientists find a vulnerability in antibiotic resistance mechanism.» ScienceDaily. 17 December 2024. Disponible en: sciencedaily.com/releases/2024/12/241217130812.htm.

 

Por Víctor Deroncelé

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