¿Te imaginas que ciertas bacterias, en lugar de ser dañinas, puedan ayudar a sanar heridas? Investigadores han descubierto que una bacteria llamada Alcaligenes faecalis, presente en heridas crónicas, podría acelerar el proceso de curación. Este hallazgo nos lleva a un enfoque innovador: usar el microbioma (la comunidad de microbios en nuestro cuerpo) como base para nuevas terapias para heridas.

¿Qué son las heridas crónicas?
Las heridas crónicas son aquellas que no logran sanar dentro del tiempo habitual. Este problema afecta aproximadamente al 2 % de la población mundial y tiene un impacto devastador en la calidad de vida de quienes las padecen, ya que pueden causar dolor severo y problemas de salud mental debido a su persistencia y riesgo de recaída.
Hasta ahora, los tratamientos han estado centrados en corregir procesos defectuosos en las células de la piel. Sin embargo, los científicos están explorando algo completamente nuevo: el papel del microbioma de las heridas. Según Ellen White, microbióloga de la Universidad de Pensilvania:
“Las heridas no están solas; albergan un ecosistema microbiano completo que puede influir en su curación.”
¿Qué hace especial a Alcaligenes faecalis?
El equipo de White analizó muestras de úlceras del pie diabético de 100 participantes y encontró que A. faecalis estaba presente en distintos tipos de heridas crónicas, como las úlceras por presión o las venosas. Este descubrimiento los llevó a investigar si esta bacteria podía tener un efecto positivo en el proceso de curación.
Para probarlo, utilizaron un modelo de ratones con diabetes, que son propensos a problemas de cicatrización. Tras crear pequeñas heridas en su piel, trataron algunas con A. faecalis y otras con una solución de control. Lo sorprendente fue que las heridas tratadas con A. faecalis se cerraron significativamente más rápido.
¿Cómo funciona esta bacteria?
El secreto está en cómo A. faecalis afecta a las células de la piel llamadas queratinocitos, responsables de cubrir y reparar las heridas. En un experimento, los investigadores simularon una herida en una capa de queratinocitos en el laboratorio y observaron cómo estas células migraban hacia el «rasguño» para repararlo. Las tratadas con A. faecalis se movieron más rápido, lo que indica que la bacteria estimula este paso clave de la curación.
Además, descubrieron que A. faecalis regula los MMPs (metaloproteinasas de matriz extracelular, enzimas que descomponen el entorno celular para facilitar la migración de las células). En condiciones normales, los MMPs son esenciales para la reparación, pero en casos de diabetes, estas enzimas se producen en exceso y terminan dañando más la herida. A. faecalis reduce los niveles de MMPs, equilibrando el proceso y permitiendo que la curación avance.
¿Qué significa esto para el futuro?
Este descubrimiento cambia la forma en que vemos a los microbios en las heridas. No todas las bacterias son perjudiciales; algunas, como A. faecalis, pueden ser nuestras aliadas. Este enfoque abre nuevas posibilidades:
- Terapias basadas en el microbioma: Usar bacterias beneficiosas para acelerar la curación.
- Tratamientos menos agresivos: En lugar de eliminar todos los microbios con antibióticos, podríamos enfocarnos en preservar las bacterias buenas mientras eliminamos las dañinas.
- Avances en medicina personalizada: Estudiar cómo interactúan las bacterias en diferentes tipos de heridas podría llevar a tratamientos adaptados a cada paciente.
Según White:
“Para entender el panorama completo, necesitamos conocer más sobre los microbios individuales y cómo interactúan entre sí.”
El camino hacia nuevas terapias
El próximo paso será identificar los factores específicos que A. faecalis produce para estimular la curación y probar su efectividad en ensayos clínicos. Este descubrimiento no solo cambia nuestra percepción de las bacterias en heridas, sino que también podría revolucionar cómo tratamos las heridas crónicas en el futuro.
Referencias:
White, E., et al. (2024). Pro-healing properties of Alcaligenes faecalis in chronic wounds. Science Advances.
Pastar, I., et al. (2018). The chronic wound microbiome: Interactions and implications for therapy. Microbiome.
Grice, E.A., et al. (2020). Understanding the wound microbiome in diabetic foot ulcers. Nature Reviews Microbiology.
The Scientist. «A Beneficial Bacterium Helps Wounds Heal.» Dec. 2, 2024. Disponible aquí.
Por Víctor Deroncelé