¿Sabías que las bacterias han sido nuestras aliadas para desarrollar algunas de las herramientas más avanzadas en biotecnología? Así como CRISPR revolucionó la edición genética, investigadores de la Clínica Mayo están desarrollando un nuevo método basado en proteínas bacterianas para controlar la expresión de genes con mayor precisión. Este enfoque podría abrir nuevas posibilidades para la investigación y la biotecnología.

Expresión genética: ¿Qué significa y por qué importa?
Imagina que el ADN es un libro de recetas. Cada gen es como una receta individual. La expresión genética es el acto de «cocinar» siguiendo una receta específica. A veces, queremos preparar un plato en particular (activar un gen), mientras que en otras ocasiones, preferimos no cocinarlo (desactivar un gen). Controlar este proceso es crucial en biotecnología, ya sea para producir proteínas específicas en la industria farmacéutica, o para estudiar cómo los genes afectan nuestras células.
¿Qué es el lac operón y cómo funciona?
Uno de los sistemas más conocidos para controlar la expresión genética es el lac operón, un mecanismo natural de bacterias como Escherichia coli. En este sistema, una proteína llamada LacI actúa como un «interruptor»: se une al ADN y bloquea los genes hasta que una molécula llamada inductor la libera, permitiendo que el gen se active. Este sistema ha sido adaptado en laboratorios y es una herramienta común para regular genes en bacterias.
Sin embargo, tiene limitaciones. Requiere grandes cantidades de proteínas represoras para ser efectivo y es menos flexible en organismos más complejos. Aquí es donde entra la innovación del equipo de la Clínica Mayo.
TALEs: Inspiración de las bacterias que infectan plantas
El nuevo enfoque se basa en proteínas llamadas TALEs (transcription activator-like effectors), derivadas de bacterias que infectan plantas. Estas proteínas funcionan como «llaves genéticas», capaces de unirse a cualquier secuencia específica del ADN según cómo se diseñen. En su entorno natural, las bacterias usan TALEs para activar genes que favorecen su supervivencia en las plantas.
El equipo de la Clínica Mayo combinó dos TALEs diseñadas para bloquear genes de manera eficiente, creando una proteína doble que imita el sistema del lac operón. Usando modelos matemáticos y pruebas de laboratorio, ajustaron la posición de las proteínas para maximizar su efectividad.
Aplicaciones prácticas: Más allá del laboratorio
Este sistema tiene el potencial de revolucionar la biotecnología:
- En medicina, podría permitir un control más preciso de los genes responsables de enfermedades, ayudando a desarrollar tratamientos dirigidos para condiciones como el cáncer o enfermedades genéticas.
- En agricultura, se podría usar para crear cultivos más resistentes a plagas o para optimizar el crecimiento de plantas en condiciones adversas.
Como comentó Nicole Becker, líder del estudio:
“Es emocionante ver cómo podemos crear herramientas que imiten a la naturaleza y sean igual de efectivas.”
El futuro de esta herramienta
Aunque esta tecnología aún está en desarrollo, sus posibilidades son enormes. Comparado con sistemas como CRISPR, las TALEs tienen la ventaja de ser altamente personalizables sin modificar permanentemente el ADN, lo que las hace ideales para aplicaciones temporales o específicas.
Los investigadores planean probar este sistema en organismos más complejos, como células humanas, para explorar su potencial en terapias avanzadas y agricultura sostenible.
Referencias:
- Oehler, S., et al. (1990). The three operators of the lac operon cooperate in repression. EMBO J., 9(4):973-979.
- Becker, N.A., et al. (2024). Engineered transcription activator-like effector dimer proteins confer DNA loop-dependent gene repression comparable to Lac repressor. Nucleic Acids Res., 52(16):9996-10004.
- Moore, R., et al. (2014). Transcription activator-like effectors: A toolkit for synthetic biology. ACS Synth Biol., 3(10):708-716.
- The Scientist. «Combining Bacterial Systems Offers a New Approach to Gene Regulation.» 22, 2024. Disponible aquí.
- Moscou, M.J., & Bogdanove, A. (2009). A simple cipher governs DNA recognition by TAL effectors. Science, 326(5959):1501.
Por Víctor Deroncelé