¿Puede un cocultivo microbiano transformar acetato en lípidos con mayor eficiencia?

Víctor Deroncelé

 

 

En la transición hacia procesos biológicos circulares, convertir acetato procedente de residuos en lípidos microbianos es una ruta prometedora, pero difícil de escalar.

Los ácidos grasos volátiles pueden obtenerse durante el tratamiento biológico de residuos orgánicos. Entre ellos, el ácido acético puede actuar como fuente de carbono para microorganismos capaces de producir biomasa y acumular lípidos.

La idea es simple: transformar una corriente carbonada de bajo valor en aceites mediante fermentación. La realidad industrial es más compleja. Los costes del proceso y la productividad lipídica siguen siendo los principales obstáculos.

Un estudio publicado en Scientific Reports el 8 de octubre de 2026 analiza una posible vía de mejora: cultivar conjuntamente dos levaduras oleaginosas en lugar de utilizar una sola cepa. Los microorganismos seleccionados fueron Yarrowia lipolytica y Rhodotorula glutinis, conocidos por su capacidad para acumular lípidos intracelulares.

Del monocultivo al cocultivo

La mayoría de los procesos fermentativos industriales se diseñan alrededor de una única cepa. Esto simplifica el control del cultivo, pero obliga a un solo microorganismo a realizar todas las funciones metabólicas.

Un cocultivo introduce otra lógica. Dos microorganismos pueden responder de manera diferente al sustrato y modificar el reparto de nutrientes, el intercambio de metabolitos o la expresión de determinadas rutas celulares.

Esto no garantiza una mejora. También pueden competir, inhibirse o generar resultados inestables. Por ello, la ventaja debe demostrarse experimentalmente.

En este trabajo se evaluaron cuatro levaduras oleaginosas, tanto individualmente como en distintas combinaciones. El cocultivo Y. lipolytica + R. glutinis mostró el mejor comportamiento.

Los autores optimizaron tres variables mediante metodología de superficie de respuesta:

  • concentración de acetato,
  • relación carbono/nitrógeno,
  • proporción inicial de ambas levaduras.

Bajo las condiciones optimizadas, el cocultivo alcanzó 1,04 ± 0,05 g/L de lípidos, un aumento del 26,83 % respecto a Y. lipolytica y del 30,00 % respecto a R. glutinis en monocultivo. La biomasa seca también aumentó un 18,07 % y un 47,47 %, respectivamente.

La combinación produjo más biomasa y lípidos que cada levadura por separado. Esto no implica que superase la suma de ambos monocultivos, pero sí que la interacción resultó productiva bajo las condiciones ensayadas.

¿Qué ocurrió dentro del cocultivo?

Para comprender la respuesta metabólica, los autores analizaron la transcriptómica de Y. lipolytica durante el cocultivo.

Detectaron una mayor abundancia de transcritos asociados a la síntesis de ácidos grasos y triglicéridos (HTD2, MECR, FAS1, FAS2, AGPAT1_2, DGAT1) y una menor expresión de genes relacionados con la movilización de lípidos almacenados (TGL3, TGL4).

La interpretación es coherente con una mayor acumulación lipídica: más síntesis, menos movilización.

Sin embargo, la transcriptómica describe asociaciones, no mecanismos. Para identificar la causa del cambio serían necesarios estudios adicionales: flujos metabólicos, perturbaciones genéticas o cultivos con intercambio controlado de metabolitos.

Del acetato modelo a una corriente residual

El trabajo se conecta con la bioeconomía circular porque los residuos alimentarios, las aguas residuales y otras corrientes orgánicas pueden transformarse mediante fermentación acidogénica en mezclas de ácidos grasos volátiles.

Una ruta conceptual sería:

  1. producir ácidos grasos volátiles a partir de residuos,
  2. recuperar o acondicionar la fracción rica en acetato,
  3. utilizarla como sustrato para levaduras oleaginosas,
  4. extraer los lípidos acumulados,
  5. evaluar su aplicación según composición y pureza.

Pero el estudio utilizó ácido acético en un medio definido. No evaluó corrientes residuales reales.

Las corrientes industriales pueden contener concentraciones variables de acetato, propionato, butirato, sales, nitrógeno, metales o inhibidores. La siguiente etapa debería estudiar la tolerancia del cocultivo a esta variabilidad, su estabilidad en cultivos prolongados y el rendimiento de conversión sobre sustratos reales.

Una mejora biológica todavía alejada de la escala industrial

El aumento frente a los monocultivos es científicamente relevante, pero no equivale a viabilidad industrial.

La concentración final de 1,04 g/L sigue siendo baja para defender un proceso competitivo. Una evaluación industrial debería considerar:

  • productividad volumétrica,
  • rendimiento por unidad de carbono,
  • aireación y consumo energético,
  • estabilidad del cocultivo,
  • separación de biomasa,
  • recuperación y purificación de lípidos,
  • composición final del aceite.

El trabajo debe interpretarse como una demostración de principio: la interacción entre dos levaduras puede modificar la respuesta metabólica y aumentar la acumulación de lípidos a partir de acetato. La escalabilidad continúa pendiente de validación.

La lectura desde MITLAB

Esta investigación se alinea con una de las líneas prioritarias de I+D de MITLAB: diseñar procesos biológicos capaces de transformar corrientes residuales en biomoléculas de mayor valor.

También plantea una cuestión metodológica relevante. Cuando un monocultivo no alcanza el rendimiento esperado, la solución no siempre consiste en modificar la cepa o intensificar el proceso. En algunos casos, distribuir funciones entre microorganismos compatibles puede abrir nuevas ventanas de diseño.

Pero diseñar un consorcio exige comprender:

  • qué aporta cada microorganismo,
  • qué metabolitos intercambian,
  • cómo compiten por el sustrato,
  • si la proporción entre ellos es estable,
  • cómo responden a cambios en la alimentación,
  • y si la ventaja se mantiene durante el escalado.

La cooperación microbiana amplía el espacio de diseño de una fermentación, pero también introduce nuevas fuentes de variabilidad.

En MITLAB trabajamos precisamente en ese punto crítico: transformar interacciones microbianas en procesos que no solo funcionen, sino que puedan medirse, controlarse y escalarse.

Referencia:  Wang, X., Wang, K., Liu, J., Sun, S., Campos, L. C., Cheng, S. et al. (2026). Enhanced lipid production from acetate by oleaginous yeast co-cultivation and transcriptomic characterization. Scientific Reports. https://doi.org/10.1038/s41598-026-74627-9

 

 

 

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